Caídos

Reconociendo rostros carcomidos y dolor,
reconociendo lo que ya muy detrás quedó,
por donde pasó el que tiene el poder,
por donde pasó el que tiene el control;
reconociendo lo que unos, algunos o muchos
cuantiosas veces se niegan, se niegan a ver.

Caídos, caídos, así parecen verse,
caídos, y no hacen más estremecerse;
les duele el terrible olvido,
les duele no conseguir huir,
se lamentan no haber vivido;
caídos se lamentan ya no existir.

Pero ante todo la verdad.

No tuvo culpa si bien no tuvo piedad,
pues él les dio hasta bastar;
fueron otros los que se condenaron,
los que despreciaron la verdad,
los que dejaron de lado
la ley que lo rige todo,
que rige todo lo que vive,
la ley que siempre ha sido:

El tiempo no tiene amigos.

Deja un comentario

Descubre más desde Piereh Antoni

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo